ALEXÁNDER OBANDO


Traído a colación por
Luis Chaves
Esteban Ureña
Guillermo Acuña
Juan Hernández
Esteban Ramírez


Trae a colación a
Mauricio Molina
Luis Chaves
Esteban Ureña
Felipe Granados
Alfredo Trejos
Daniel Quirós-Cruz


Vida y milagros
Barrio de los travesties, San José, 1958. Cartero, oficial de reservaciones, teletipista, niñero, encargado de cobros, jefe de personal, traductor, asistente de gerencia, maestro de escuela y profesor de colegio, facilitador en cursos de EFL (Inglés como lengua extranjera), profesor de inglés de supervivencia y profesor de gramática y conversación inglesa. Mientras todo esto ocurría, también escritor.


Álex dixit
"Huidobro, Neruda, Ginsberg, Saint-John Perse, Char, Pound, Eliot, Sorescu, Enzensberger, O’Hara, Ferlinghetti, Olsen, W.C. Williams, Baudelaire, Rimbaud, Mallarmé, Herrera y Reisig, Gonzalo Rojas, Lihn, Orozco, Sexton, Plath, Cisneros, José Carlos Becerra, Auden, Pasos, Vilariño, Gerbasi, Huerta, Parra, Coronel Urtecho, Saba, Pavese, Jaime Sabines, Cardenal, Blake, Crane, Dickinson, Hughs, Wordsworth, Longfellow, Robert Lowell, Poe, Sandburg, Dylan Thomas, Whitman, Pizarnik, Fernández Retamar, Gelman, Padilla, Cobo Borda, Zurita, Robert Duncan, Kenneth Koch, Lew Welch, Ashbery, Corso, Vallejo, Jacques Prevert, Kavafis, Seifert, et al. (los autores no aparecen en ningún orden particular)."


Poemas


DUCHA Y ADIÓS

(Para Yehudi Ramírez)

La brisa entra por esta ventana.

Sobre la mesa
el trago de ron
que no pudiste acabar
mientras decís,
                            apresuradamente,
que debés trabajar el turno de las ocho.

Me he pasado la tarde
pensando en tu espalda como
en la cuenca más llena de atunes,
porque siempre me han gustado
las bocas azules que saltan y muerden
a la menor insinuación del tacto.
Me ha gustado siempre
el intenso oleaje
que producen tus piernas  /  en la bañera.

La brisa entra por la ventana
y son ya casi las siete y cuarto.

Me decís que te vas a bañar
                                         y a vestir.

Pienso que debo acompañarte
por deber o por costumbre,
pero te vas al baño
y yo aun no me levanto de la cama.

El agua suena como venida desde
adentro de nosotros
y pienso que deben ser
esos peces que te cubren el cuerpo
cuando te salta el agua encima.

La llave da vuelta con un chirrido
y ya no se oye más el
eco subterráneo en la bañera.
(Si acaso,
una gota o dos
                            desde el tobillo,
por el aire,
hasta la tina).

Te vestís adentro  /  y al salir,
ya precipitadamente,
decís adiós con un gesto
de la mano.

Veo que llevás el pelo casi seco.

Antes,
solías llegar tarde.






DURMIENDO CON ELLOS
(Sobre textos de Kenneth Koch y Robert Frost)

(Para Rodolfo Álvarez)

San José:
un sitio,
una ciudad de tentáculos perdidos.
Los zancudos de mayo
revolotean en el calor de la noche.

Hay perros que ladran:
abren el hocico para tragar
entre dientes amarillos y roja lengua
un bocado de aire y humedad.
Pero en mi casa, siempre,
se duerme con ellos.

Algunos lagartos
no cierran las fauces
por temor al olvido y las piedras.
Las almohadas de la luna ya
descienden:
alguna estrella se consume
y envía fragmentos
que debieron quedarse en Aries;
pero en casa, y tras
la lluvia de aerolitos,
quedamos durmiendo con ellos.

                Tal vez yo me sienta uno asociado con la noche.
                He abierto muchas puertas
                para ahogarme luego entre callejones de ciudad.


Por eso,
siempre con ellos:
con los muslos
y miembros exangües como
disfraces de un viejo ropero.
En el pequeño cuarto de la tarde o
mientras en Santiago de Cuba llueva;
mientras las calles frías
alberguen un desafinado amante de Caruso,
nosotros con ellos.
Para cuando aparezca otro afarensis
y las vigas del Maracaná envejezcan de cerveza;
mientras la lluvia de dientes fertilice el desierto,
yo en la playa o en el cine...
durmiendo con ellos.

                Tal vez yo soy uno mismo con la noche.
                He ido por ahí abriendo puertas olvidadas

                cuyos habitantes carecen de nombre.


Y luego,
durmiendo con ellos en los aviones y los trenes;
bajando el Golfo con las manos en la arena
o los pies al quicio de un zigurat.
Levantando el turbante o los anteojos
para distinguir al amigo o enemigo.
Sacando muelas o
dando clases en el Carmen de Parrita.
Haciendo la paz y la guerra en Peñas Blancas
o siguiendo el buque fantasma del Lago.
Porque en San Juan del Norte
los senos y los muslos
se abren a la noche como esporas,
y nosotros, a pesar de la guerra,
dormimos con ellos.

Recordando a Lorca o Rimbaud en patineta.
El pelo lacio y los ojos tristes cuando un poema
en la cocina
se le llenaba de cerveza,
cuando una fulana destrozaba sus sueños
con un NO firme y abundante,
y sin embargo,
dormía con ellos.

                Yo he sido uno mismo con la noche.
                Abro millones de puertas oscuras
                y las cierro ante ojos aterrados.


Por eso un hotel en Nebraska
y otro en San José.
Bajando del tren al perro del guardián
para hacer el amor en el cabús,
y siempre,
durmiendo con ellos.
En San Salvador o Atenas,
sin murallas,
sobre un libro de García Márquez
y a la luz de una candela;
acariciando sus flancos
                mientras el fantasma
nos mira desde la puerta,
―y a pesar del miedo―
durmiendo con ellos.
Tocar esos labios húmedos
apenas dibujados por la ventana.
Negar la importancia de T. S. Eliot
y rasgar una guitarra en los balcones del frío.

                Porque siempre he sido uno mismo con la noche.
                Salgo bajo la lluvia y regreso bajo la lluvia.
                Mi casa
                está llena de ídolos muertos.


Tengo por tanto al loco de mi amigo
entre los brazos,
succiono los morenos pezones
y duermo con ellos,
siempre con ellos.
Pavarotti en el Lincoln
y nosotros imitando a Verdi y Puccini;
porque San José
no tiene sentido
si no duermo con ellos;
con Sosa de Honduras
y la uruguaya de Tibás.
Abrazar con el calor de
mi mano sus hombros húmedos,
transgredir su pubis
siempre con ellos.

                Porque yo soy uno mismo con la noche.
                Y un grito desde lejos atraviesa las calles,
                pero no para saludarme o decir adiós.


Duermo con todos en las noches de verano
y en las tardes colegiales.
Una taza de leche
y un bollo de pan para el domingo de Pascua.
Decirle detrás de la oreja
que no tenga miedo,
que a todos les pasa durmiendo con ellos.
Por entre ruinas;
sobre las grúas del transporte;
en los baños de los hoteluchos y
bajo las narices de sus tíos,
durmiendo con ellos.

Sin la clara luz de una luna en Málaga.

Sin el ronroneo de las palmeras de Limón
pero durmiendo con ellos.

Porque
San José
es la ciudad;
a veces,
a veces el momento;
y yo,
                mirando el viejo reloj
                desde esta ventana,
sé que siempre seré uno
asociado con la noche.






VIVIR SOLO

“El supremo hastío, aquel al que la propia
muerte rehúsa su último humo, se retira
disfrazado de señor”.
— René Char —

(Para Rodolfo Álvarez y para Manfred Werther)


Eso que llamamos vivir solo
es transitar en un silencioso dirigible
por las ventosas noches de esta ciudad.
Es no tener quien se ventile con tus cartas
esperando impaciente
a que llegués para abrirlas.
Vivir solo es llamar a Manfred
o a Rodolfo
para ofrecerles una noche de juerga
a costas tuyas,
pero sonriente, acompañado,
feliz de ver una mesa servida para dos.

Vivir solo es comer en restaurantes
cuando tenés plata,
y distraerte haciendo la comida
cuando no tenés plata.
Es tratar de convencer a las amigas
de que aún es muy temprano
                                para tomar el bus,
y llegar a la torpeza de mentirles
                                respecto a la hora.
Es mordisquear los hombros
de todos tus amigos y amantes
para delimitar el terreno de tu ternura
y para decir hasta aquí, o a veces,
                                a partir de aquí.

Vivir solo
es no masturbarse de puro cansancio
                                de masturbarse.
Es encender la tele para oír bulla
y creer ingenuamente
que te están llamando;
sin embargo, este autoengaño
jamás te da resultado.
Terminás pagando más en insomnio
y al final de cuentas
te volvés a encontrar a oscuras.

Vivir solo
es añorar durante nueve meses las vacaciones
para luego no tener con quien compartirlas.
Alguien ya se ha ido para la playa
y otros se irán con sus otros amigos.
Vos solo sos el alter ego urbano,
aquél con quien se comparte una que otra
noche de bohemia libresca;
pero los amigos, la verdadera diversión,
no es miope ni tampoco
se la pasa hablando de Tomasso Albinoni.

Vivir solo es pues,
pasarse las noches
miserablemente agarrado a las barras
de este zepelín silencioso,
esperando distinguir algún conocido
entre esa masa que ya no se acuerda
de vos.
Que te desnombra
desde que vos olvidaste
los ojos de aquella única hembra
que alguna vez te vio con ternura.

Vivir solo es,
a fin de cuentas,
el trauma
de haberla perdido.


(Textos pertenecientes al poemario Ángeles para suicidas, de próxima aparición con la Editorial Arboleda.)

21 comentarios:

Asterión dijo...

Nota de un "Anónimo":

Yo pensaba que esta página era guardiana de las buenas costumbres, la moral y el decoro; pero ya veo que no es así. Es una lástima. Ojalá los próximos autores que aparezcan sean más correctos y decentes.

Firma:

Anónimo

Nota mía:

Álex, te dije que no te iba a adelantar nada sobre tu poemario; sin embargo, debo decir que estos tres poemas están supremamente escogidos. Muy buenos. Y para mí, sobre todo el primero y el tercero, son, como lo ángeles de Rilke, hermosos y terribles.

En fin, un gusto leerte por aquí.

Saludos.

Firma:

Gustavo Solórzano Alfaro

Soledad, una Mujer dijo...

Lloré con lo que usted escribió, don Alexander. Lloré quizás porque vivo sola, y los solos además de todas esas cosas, de vez en cuando también lloramos cuando encontramos poemas en internet como estos, y sabemos que nadie nos ve llorando o añorando a la poesía, como al mejor de los amantes.
Lloré porque no puedo creer que usted se llame Alexander y no Rodolfo.

cafe_verlaine dijo...

Estos tres poemas, Álex, me dejan con ansiedad por el libro que se aproxima.

Y hablando de "acquainted with the night", tu poema "Vivir solo" me hizo pensar en otro Robert, amigo de Frost, que escribió esto:

DARK SONNET II

We are the lonely ones, the narrow-bedded.
Our last “good nights" are interchanged below.
Then up the cold stairs alone—the odd, the unwedded.
What do we know of night? What do we know?
What do we know, except that night is blindness,
That on a bed one sleeps, or lies awake,
That after too long waking, sleep is kindness,
That for the unsleeping, day will sometime break.
Oh, we know more. We can tell you how wind sounded
On windy nights, and how the writhing rain
Hissed on the roof, mice gnawed, and something pounded
Over our head—or under the counterpane.
We are the lonely ones. When we are dead
We’ll be well-suited to a narrow bed.

-Robert Francis

Anónimo dijo...

Qué buenos carajo!!

Alfonso Ari dijo...

Igual completamente identificado con "Vivir Solo",excelente.

Anónimo dijo...

JAJAJAJAJAJAJAJ las bnas costumbres, la moral y el decoro!!!!!

Excelente "DUCHA Y ADIOS"

mel.

Mono dijo...

Buenos poemas estimado Alexander.

Ahí te mando dos antipoemas para escribir “a la limón” un libro de antipoesía usando este espacio gratuito pues las editoriales del Estado están copadas por grupos de poetasaurios canibalensis.

Si acepta solo mándese otros dos y ahí vamos! Si resulta algo bueno o por lo menos vacilón al final revelo mi nombre, que puede inferirse arreglando las letras de abajo (clave). Por si algún lagartón quiere hacerse de estos antipoemas de caño.
Ahora bien: si no echa lo suyo nada pasa y se interpreta la cosa por sí sola.

Salud y pesetas!!


(1)
NOCHE RARA Y CRUEL EN UN PUEBLO
DONDE SOLO HABITAN ESPANTAPÁJAROS

Aclarémonos, viento,
no jorobes el fluido eléctrico.

Soñaba ni modo un sueño
y ahí iba contra
mi poesía acostumbrada
hecha para plañir
como feas mujeres de negro,
mas el nica que aún no es espectro
ni nada parecido al vate CMRivas
vino y me dijo:
sobre esta iglesia fundaré mi piedra,
ve a los gentiles a predicar la antítesis
del poema.

Y dicho y hecho a predicar
empecé muy de madrugada con mi geco (postrimerías del siglo XX)
y el viento.
Y las hojas salían de la pluma
sobre la tinta.
Después, con mentira
in crecendo
el pueblo abandonó la luz
y 2 y 1/2 meretrices chillaron
de espanto en celo
porque el ebrio poeta
de dolor aulló
y el 1/4 creciente tembló
en el cielo.
Aquí nunca ha pasado el tren.

Y allá las torres mellizas
eran de confeti.

(2)
GECO Y YO

Pensé que el canto
del geco era de un ave
hasta muy tarde
cuando por un extraño
error de cálculo
caviló sin esfuerzo el geco
su alma es una mosca dormida
en el alfeizar ensordinado
de esa casa de campo:
qué carbón es éste
haciendo de poeta.

Hoy geco y yo nos respetamos
pues de por sí somos nada,
petao y tijalarga
indistintamente
ya que el viento exige
a sus pasajeros ir livianos
sopena de lanzarlos
en el despeñadero de las almas
demasiado grasientas
para el viaje final
en globo.
Lo más las usamos de lastre.


(enaliedtaptolr)

Mono dijo...

Estimado poetas todos de Tiquicia y más allá (o del más allá también):

Por ser un pretendido y futuro libro de antipoemas subversivos, tan raros en la literatura de tiquicia, no tienen que guardar ninguna unidad temática ni nada parecido a los libros de poemas tradicionales: el cometido, en otras palabras, hermanos, es mandarles un leñazo a los santulones que aun escriben poesía trasnochada arrodillados ante el santuario del dios sentimentaloide del dulce y el sobado. Siempre escribimos algo salido de tono o con sarcasmo, eso serviría para que este alocado proyecto arranque, de hecho esto no es totalmente “a la limón” pues estas dos perlas en mala lid las tenía hechas.

Entren, pues, a este carrusel de invierno siempre y cuando se guarde esa línea para situarlos de alguna manera en el reino de la antipoesía. Esto servirá como una metamorfosis oscura para sacar esa fiera o zombi que todo poeta lleva dentro.

Guarden, si lo desean, el anonimato y que Alexánder Obando, nuestro fino anfitrión, se apiade de todos nosotros.

Saludos cordiales,
Vatimono.

Mesalina dijo...

Tomo la invitación que me hizo en mi sección de comentarios. Algo loco saldrá de esto. También uso clave "tipo Vatimono" por si después me quito la burka.

Un fraternal saludos para Alex.

HARRY EL SUCIO

En la precaria noche, tétrica,
de desvencijada llena a 360°
entre el mustio bosque
salí a transfundir mortales bacterias
a los vampiros
de las grandes corporaciones
sin detenerme en las putrefactas
damas noctámbulas esquineras
porque el sexo por dólares
contagia con gusto
caldos oscuros:
venéreas enfermedades
que riñen con mi humanitaria
labor
de ex
ter
mi
nio
cósmico.

(isebarecidilis)

Mono dijo...

Valiente Mesalina,
siempre
arriesgando todo
a expensas de Claudio.

Gracias por tomar el relevo
y demostrar quiénes son los que llevan los pantalones en tiquicia.

"Vatimono"

La caridad empieza por casa. A continuación dos poemas más, ahora que pareciera que el tren, al fin, arranca de la estación de la desidia.

ELECCIONES PERTINENTES

Vete a comprar estaño
para algo, lo vas a necesitar,
un mono que te alegre
la cara de acero,
cuatro manos blancas
que estiren tu lomo solterón,
una máquina del tiempo
si quieres partir
y si quieres no llegar
vete a las estrellas.
Si me pones de reto la luna
tampoco podré tu amor.
En esa estrella
hay eterna juventud
si logras tocarla,
a 480 millones de años de tus ojos.
Si te gusta el peso de las penas
planta un manatí en tu oreja,
pero no quieras correr así las Olimpiadas.
Evita lo bueno para la salud:
morirás igual con frutas y verduras.
No respires juventud,
el oxígeno te envejece:
cómprate esos puros,
fúmalos a carcajadas
en tu burbuja de nunca te mueres.
Es todo ilusión, también tu muerte:
estás en otros mundos
para seguir ave fénix subatómico.
Toma un curso de locura
si quieres cátedra del Holocausto,
darás ejemplo de morir cantando
mientras te cuecen los gorilas albinos.
Falacia viajar a las estrellas:
vamos perdidos en ellas.
Para qué planear el propio funeral:
mejor morir en el golpe de no saber.
Este libro es inútil,
como este mundo sin su estrella.
Léelo, tal vez te crezca una neurona.

ESPEJOS

Son gentes poetas,
sueños mares,
recuerdos ríos,
hielos ojos,
ventanales vecinos,
relojes padres,
mascotas coches,
langostas sin mar,
cristales sorpresivos
-pobres pájaros-,
acero en ollas,
trémulas tentaciones,
feria en su máscara,
computador contiguo,
asustado
pez del cielo,
en pupila estrellas
acomodas,
invicto asesino
de la daga ametrallado,
consumiéndote
llamas con pies,
perros ladridos,
gallos cantos,
conmovedores sin saber
de dónde gritos, creer
mejunjes y brujas,
ocultar pancartas
en mensaje,
abductores violadores
extraterrestres,
pirámides de cantera,
momias para caldera,
poemas para
no entenderlos,
escultura en mujeres,
de algo cosas,
hipotecados poetas,
sordo con sinfonías...

Autor: "Vatimono"

Frank dijo...

Señor Vatimono anárquico a todas luces y defensor de los poemas perdidos:

Acepto su invitación y le remito tres antipoemas (no sé si llamarlos así), en mala o buena lid (tampoco lo sé). Espero acudan más mosquitos a su divertida telaraña.

Con las debidas consideraciones para el escritor y poeta Alexánder Obando,
Frank Ruffino.

DEBERES Y DERECHOS CON LOS MUERTOS

Disculpe, señor, yo a estas horas
tocando su puerta,
pero es que al pasar por mi ojo
se le cayó un muerto
del bolsillo.
Ve: aquí se lo traigo.
No, no es nada
por devolverle su muerto,
eso lo haría con cualquiera.
Pero qué, dígame una cosa
en confianza, en secreto a dos:
se le cayó o quería librarse
de él porque un muerto no es como
una moneda o alfiler
que se pierde fácilmente,
un muerto es un muerto
y pesa como un condenado.
Bueno, disculpe mi indiscreción,
no tiene que decirme nada,
ya su abatimiento me alerta
de lo sucedido.
Vaya, maquíllelo de nuevo
y acomódelo en su caja de fósforos
y no lo deje de nuevo
correteando por ahí
como perro extraviado.
Mírelo: este muerto está
olisqueando la vida.
Haga lo suyo.
Buenas noches.

UN CABRÓN RECONFORTANDO

Contrólese, apenas van a ahorcarlo.
Calma peludo, maricón, cobarde,
niñita, pendejo: sólo gusta matar a otros.
Tiene todo el Averno para arrepentirse.
Pida Coca Cola o lo que se le antoje:
es un postrer anhelo. También postre.
Muérase sin gemir y sin retorcerse
como sardina en anzuelo: no tense a ellos,
ya demasiada fatiga laboral
arrastran si son verdugos.
Bueno, bueno, tampoco se aviente:
tómese esta aspirinita, tranquilícese:
ya casi terminan con su vida.
No tema, cuente hasta diez.
Imagine ovejas saltando la valla,
la última, de seguro, es negra y se mira
al estirar definitivamente la pata,
el final de la asfixia,
ese llamado el último hálito.

LUNES SANTO SANTO LUNES

Lunes Santo santo lunes
y el mundo va cambiando.

Dios: no creo en ti pero te nombro
porque me incrustaron,
desde la cuna hasta mis dieciséis,
la necedad de tu nombre.

Y desde entonces sé que eres una manía
colectiva de la democracia ovina
apelotonada en la gramínea sintética
(tan falsa como tú)
que lo mismo pronto servirá
para el masacrado fútbol vernáculo
y los estupendos conciertos
de rock and roll.

Este santo lunes Lunes Santo
la ostra de mi alma abre
y espera alguna diversión
con la cual lamer este hastío
y se le haga a uno la cosa más propicia.

Dos días postrado de esta forma
mirando desde las persianas
a las robóticas ovejas
de la tonta voluntad
al ritmo de los zombies.

Lunes Santo santo lunes
y el mundo va cambiando:
hacia la costa felices los jóvenes
a los que no les deseo nada
porque tampoco lo haré por estos viejos
sembrados como guano
atentos a la representación última
de la sarta de horrores
que le hicieron a un hombre
elevado por estrictas razones económicas
a la categoría de dios.

Lunes Santo santo lunes
y el mundo va cambiando.

Alexánder Obando dijo...

No saben lo mucho que estoy disfrutando estos "cuasi-cadáveres exquisitos". No le mermen.

Espacios en blanco cristalizado dijo...

...podemos darle gusto al diablo de la poesía...

Mono dijo...

A ver, a ver, hermanitos peludos, atrévanse y entren en este juego vertiginoso en la copa de los altos árboles de mi selva. Güevones y güevonas: “No le mermen”, como dice nuestro estimado anfitrión.
Gracias patroncito Ruffino por sus antipoemas.

OLGA LIGIA SOLANO CORDOBA - dijo...

Hola Alex: Excelente, me gustaron mucho. Espero que por fin nos tomemos un cafecito o vinito para comentarlos más,

Anónimo dijo...

Uso el hueso del que dispongo para atraer la carne que me rodea y que se hace invisible ante la cueva del aire cuya fosforescencia reclama un patíbulo azul como morada-¿Es esta acaso una provocación destinada a restituir algún calesdoscopio confundido con el helado que obtura su entrada fascinante de luz en la manos odiosas de un niño que sabe que noes un cucurucho?-No lo se. Pero quisiera que la ventaja de mi ignorancia tampoco lo decidiera.

Buena poesia la suya mi amigo, pero etamos donde la luz se opaca, es decir donde debemos, donde bebemos noches licuadas en los cabellos de las mujeres que soñaron con estar en nuestros sueños...

Hernán S.B.

Anónimo dijo...

Aquí mando dos poemines para el proyecto antipoético.Con un abrazo
para Alex y su equipo.Joan Bernal.


Ensayo un conato de poema
que habla de gastar bien el salario
y ahorrar lo que se pueda
para pasar tranquilo
que trata de mis gastos
semanales en la casa
y la primera cita
en la que digo Carmen.
Es claro que el poema
o apenas garabato
no tien mucha hipérbole
o pompa en la metáfora
apenas si se quiere
es una nueva técnica
- no sé si lucrativa -
de calentar la mano.



Un buen empate

A : Wendel

Por haber honrado la bandera
del Fair Play.
Por habernos marcado con lealtad.
Porque de a dos hicimos
buena lectura del encuentro.
Y porque nuestro empate
nos sabe a victoria.
Porque hubo sorpresa y emoción
en los dos marcos.
Porque el encuentro fue vistoso
y salimos a jugar.
Por las gambetas y taquitos
que arrancaron aplausos.
Porque tal vez haya sido
el mejor uno a uno.

rafael dijo...

¿como publico mis poemas en este sitio?

Anónimo dijo...

Francamente, no le veo la poesía a estos poemas, simplemente son relatos u ocurrencias de mediano a bajo perfil, quebrados a antojo de la tecla Enter.

Alexánder Obando dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alexánder Obando dijo...

Para "anónimo" quien escribió el 2 de febrero de 2011. De parte de Wislawa Symborska:

"El miedo al discurso preciso, el esfuerzo constante por convertir todo en una metáfora, la inagotable necesidad de que en cada línea se demuestre que eres un poeta: éstas son ansiedades que acosan a todo poeta en formación. Pero pueden curarse si se descubren a tiempo".